A estas alturas, la inmensa mayoría de nosotros ha oído hablar del Software Libre. La Administración lo defiende a capa y espada. Lamentablemente sólo de cara a la galería, porque en la práctica, sigue gastando cantidades millonarias en Software Comercial y en sus oposiciones exigen Word y Excel en vez de ser consecuentes y pedir Writer y Calc (de la suite Open Office). Ya en 2005 el Tribunal de Cuentas criticó a la Administración por su favoritismo injustificado hacia el Software Propietario en perjuicio del Software Libre.


















