Vengo del EBE 2010 fascinado por las posibilidades que nos brindan las nuevas tecnologías de la comunicación. Las Redes Sociales, el estar "hiperconectados": ordenador, móvil, iPad... Me maravillo de la suerte que tengo al poder disfrutar de gran parte de estas cosas.
Trabajo como personal de apoyo en una Unidad de Orientación Profesional en Andalucía (y sí, yo también pago mis impuestos) y sigo al Servicio Andaluz de Empleo (SAE) y a la Consejería de Empleo (CEM) tanto en Twitter como en FaceBook. También lo hago con muchas personas, que admiro y respeto, vinculadas de una forma u otra a la formación y al empleo. No cabe duda que me entero de "todo"... ¿Por qué estoy "hiperconectado"? No. Porque tengo trabajo.
El perfil más común de la persona desempleada que acude a mi unidad es la de un analfabeto informático. Nunca ha manejado un ordenador, ni siquiera lo tiene. Y no hablemos de Internet. Han oído hablar de la Red, pero les suena lejana e inalcanzable: La Web 2.0 se ha olvidado de ellos. Las medidas que están adoptando nuestros gobernantes, especialmente en el caso de Andalucía, son magníficas y necesarias. El acercamiento de las instituciones a la ciudadanía gracias a Internet es un paso de gigante... pero las pisadas de un gigante pueden ser muy peligrosas para la gente normal.
Hay un altísimo porcentajes de desempleados con nulas o casi nulas posibilidades de inserción laboral. Las Unidades de Orientación son insuficientes, las oficinas del SAE están saturadas y carentes de personal, y los desempleados y desempleadas que no pueden conectarse a Internet -porque ni saben, ni disponen de los recursos necesarios- pierden cualquier atisbo de esperanza apuntados en una lamentable lista de espera que, día a día, engrosa y nos avergüenza. Es imprescindible potenciar la Web 2.0 en la Administración y llegar a un verdadero oGov, pero sin olvidar a los miles de personas para las que su único futuro es la exclusión.
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